Entrevista a Ignacio García Leaniz por Ana Youtópica

Foros como el de Youtopía son un rescate “aguas arriba” del mejor legado humanístico para proyectarlo en este presente que se nos va.

 

  1. Tierra baldía es un poema arduo de leer. ¿Qué le hace merecedor de un curso de literatura exclusivo?

 

Que nos sigue interpelando –como toda obra clásica de la literatura- hoy tanto como en 1922, cuando apareció. Quizá porque su viaje a los hondones de la Modernidad es hoy más perentorio que nunca dado que estamos asistiendo, ante nuestros atónitos ojos, al derrumbe de esa Modernidad en torno a la que se estructura el poema. Así, a modo de ejemplo, no creo que sea casual que el mismo desplome emitido urbi et orbi de las torres del 11-S este ya de alguna manera prefigurado en la sección Vdel poema:

 

“Torres que caen

Jerusalén, Atenas, Alejandría, Viena, Londres

irreales,” (…).

 

Y me parece que la respuesta que ofrece nuestro poeta a la pregunta de cómo salvar a la Modernidad- es decir a nosotros mismos- de la Modernidad misma sigue siendo tan válida ahora, cien años después.

La tierra baldía nos sigue interpelando hoy tanto como cuando apareció porque estamos asistiendo al derrumbe de la Modernidad y la respuesta a su salvación es la misma que la que ofreció el poeta.

  1. ¿Por qué la literatura nos ayuda a comprendernos y a comprender el mundo que nos rodea?

 

Escribir es un acto de reflexión y emoción sobre lo que se nos ofrece y nos pasa. ¿Y qué se nos ofrece como seres humanos? Las cosas, la vida, la muerte, los actos de querer u odiar, la sutil gama de sentimientos y emociones, la presencia y ausencia de Dios, la naturaleza, la amistad, la aventura… Es decir todo lo que constituye la realidad, también la imaginaria. Luego la escritura literaria es un hablar que ilumina y esclarece esa misma realidad, hasta sus rincones más recónditos. Por eso nos hace tanta falta.

 

  1. ¿Cómo nació su interés en la obra de T.S Eliot?

 

En mi juventud me deslumbró la experiencia estética de La tierra baldía, sin apenas conocer el inglés, su universalidad –algo que hemos perdido con la especialización- de significados, mitos y lenguas, y la importancia de la continuidad -Eliot hablará mejor de la Tradición- para la subsistencia de la cultura, eso es, de lo humano en el hombre. De todo aquello que Dilthey llamará en estupenda expresión las ciencias del espíritu. Y que ahora se ven tan gravemente amenazadas.

Luego, una vez terminados mis estudios de Filosofía pude estudiarla un poco más a fondo y comprender mejor el alcance y honduras de sus poemas, también espirituales, con esa cumbre de la obra de Eliot que son sus Cuatro Cuartetos escritos 20 años después de La tierra baldía.

 

  1. Dada la complejidad del texto, ¿qué edición del poema recomienda?

Hay muy buenas traducciones al castellano, hasta donde alcanza traducir poesía. Pero destacaría dos: la clásica con más de 40 años realizada por un gran poeta como fue Jose María Valverde -T. S. Eliot Poesías reunidas 1909-1962 en Alianza- y la bilingüe de Jose Luis Palomares La tierra baldía en Cátedra con una completa introducción y notas de Viorica Patea que pueden ayudar al lector. Pero ninguna nota- tampoco las famosas que Eliot añadió al final del poema- sustituyen a la “primera impresión” que en el lector desarmado suscita su lectura. Por eso no creo que una gran erudición sea necesaria –a veces al contrario- para captar el sentido, sensibilidad y significado de sus versos.

 

  1. En alguno de sus artículos ha expresado el peligro de terminar con la formación humanística en las universidades. Youtopía, ofrece, precisamente un amplio catálogo de materia de humanidades. ¿Cómo persuadir a la sociedad de esto?

Los problemas más acuciantes y las contradicciones a los que asistimos hoy nos remiten a preguntas y respuestas que habrían de ser formuladas desde los saberes liberales, (que no por casualidad van asociados a la libertad) entre los que se encuentran también el conocimiento ético y moral sin perder de vista que nuestra vida es ante todo vida humana y sus grandes cuestiones son por ello a-técnicas. De ahí que nuestro gran problema no es que carezcamos de respuestas para tales interrogantes, sino que el agonizar mismo del discurso humanista nos impide siquiera hacernos tales preguntas. En ese sentido creo que foros como el de Youtopía pueden ser un lugar de rescate aguas arriba de nuestro mejor legado humanístico, para precisamente proyectarlo aguas abajo en ese presente-futuro que se nos va. Y así, en la medida de lo posible, dedicar nuestra atención, lectura y pensamiento a las grandes cuestiones “inútiles” sin cuya indagación y resolución lo demás carece de importancia. Y hacerlo al modo en que Bradbury y Truffaut nos enseñaron en Fahrenheit 451: haciendo una pedagogía a media voz de lo mejor de nuestra civilización con los más a mano. Para que quizá algún niño pueda volver a soñar un día con aquellos héroes de Machado, conmoverse ante la Pietá o –como el lobo estepario- decidir seguir viviendo porque es real La flauta mágica, de todo lo cual se le está privando. Como a nosotros.

 

  1. Si fuera alumno, ¿a qué curso le gustaría asistir y por qué?

Cualquiera que este hecho desde el rigor, la honestidad intelectual, la amenidad y un amor cordial, entusiasta, –esa especie de amor que tanto predicaba Ortega- que nos remitan al conocimiento y búsqueda de todo lo bello, bueno, verdadero. Y que es mucho.

Ignacio García Leaniz

Filósofo, consultor y cinéfilo

Tierra Baldía

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